Venezuela hoy

Aquí encontrará información y reportajes sobre los programas sociales que en materia de educación, salud y en otros sectores desarrolla la Revolución Bolivariana desde la mirada de una periodista cubana.

diciembre 17, 2010

Aceptamos el desafío

Mariela Pérez Valenzuela, enviada especial

BARINAS, VENEZUELA.- El aroma del café es inconfundible, y si es de buena calidad, como el cosechado en la cooperativa Forte, es imposible dejar de disfrutar su exquisitez al pasar frente a la puerta, que día tras día se abre en la parroquia Caldera, en el estado Barinas, para dejar entrar a la esperanza.

Unas horas junto al colectivo productor del preciado grano, integrado por ocho hombres y cuatro mujeres, es suficiente para comprobar el deseo común de impulsar la cooperativa Forte, cuyo nombre indica la fortaleza que los anima, fundada hace casi un año tras recibir del Gobierno venezolano un crédito sin interés, destinado a adquirir las maquinarias y otros insumos imprescindibles para su puesta en marcha.

Antes, el grupo había hecho un curso sobre la producción cafetalera en la misión Vuelvan Caras, uno de los programas impulsados por la Revolución bolivariana para incorporar a miles de personas a la vida económica y laboral, mediante la enseñanza de un oficio y la creación de núcleos productivos bajo diferentes formatos económicos.

Un camión para transportar la mercancía a los ocho mercados de alimentos (Mercal) de Barinas, un tostador, dos molinos —uno de ellos con capacidad para procesar hasta 400 kilogramos de café por hora— una pulidora, balanzas electrónicas, selladoras eléctricas y otros equipos fueron adquiridos con el crédito.

Mercal, de gran acogida popular, es otra de las misiones creadas por la Revolución para garantizar el acceso de productos alimenticios y otros de primera necesidad a los venezolanos, fundamentalmente a los de escasos recursos económicos.

Por ello,   incorporan entre sus proveedores a las pequeñas empresas y cooperativas, como Forte, que le entrega el producto a precios inferiores a los de otras empresas.

Veinte mil kilogramos mensuales de café recibirá Mercal de Forte a un precio “solidario”, precisó Aurelio Terón, presidente de la cooperativa, quien destacó que, a su vez, eso permitirá que se reduzcan los precios al consumidor.

Precisamente, en víspera de esta visita, la cooperativa había entregado a Mercal los primeros dos mil 500 kilogramos del aromático producto, y al día siguiente realizaría la segunda entrega. La carga ya estaba lista en el almacén y sólo era cuestión de subirla al camión.

CAMBIO DE VIDA

Conversando con estas personas conocimos que la mayoría eran desempleadas antes de fundar la cooperativa. Las mujeres se dedicaban a labores hogareñas y a cuidar a sus hijos y algunos hombres trabajaban en la agricultura, cuando se les presentaba la oportunidad, pero sin una garantía salarial. 

La edad promedio de los trabajadores es de 33 años y todos residen en el caserío La Laguna, separada de la cooperativa por dos horas de camino, a pie.

Para  Maria Alejandra Balde, una de las pesadoras de café, su vida cambió totalmente después de incorporarse a las misiones Vuelvan Caras y Robinson II, esta última para la obtención del sexto grado.

Según el joven José Lorenzo León, “tener un empleo es una maravilla”. “Trabajar de pequeño con mi papá en la agricultura me sirvió de mucho, expresó, y ahora tengo una responsabilidad que cumplir como tesorero”..

En las revelaciones de estos hombres y mujeres hay un pasado similar y un futuro de esperanza: Raimer Barroeta, pesador, Leonarda Villamizar, envasadora, Cristo Antonio del Río, sellador, José Alberto Terán, empaquetador, Eduard Barruela, molinero, José Elías de Ríos, tostador…

En todos, prima el pensamiento que ahora da motivación a sus vidas: “Nueva etapa.  ¡Aceptamos el desafío!”, asegura un cartel a la entrada de la cooperativa. Y nadie duda de que es así.

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